Columna

El derecho a la salud, más cáscara que huevo

El derecho a la salud, más cáscara que huevo

El hallazgo del actual interventor de Nueva EPS tiene que ver con más de120 mil correos relacionados con acciones de tutela sin lectura y gestión. Una noticia que generó indignación por la negligencia de la entidad y porque a los afiliados se les sigue restringiendo el acceso a servicios de salud. Pero ¿si Nueva EPS tuviera al día la lectura de correos, los usuarios estarían accedido a los servicios?

El más reciente boletín de acceso y oportunidad de Así Vamos en Salud señaló que las PQR aumentaron 36% entre junio y agosto de 2025, y las tutelas un 54% frente a 2019. Este incremento demuestra que en Colombia se agudizó la violación al derecho a la salud, no solo para usuarios de Nueva EPS, sino también con afiliados de Sanitas, Sura, Savia Salud y Asmet Salud.

Las tutelas siguen siendo un mecanismo para garantizar el derecho fundamental a la salud ante la negación de servicios de las EPS. Y aunque jurídicamente este derecho está consolidado en Colombia (sentencia T760-2008, ley estatutaria en salud) su garantía de protección es aún débil.

Débil porque seguimos encontrando fallas en la gobernanza del sistema, los sistemas de información, la compra de servicios y cómo se contratan, las rutas de atención y el flujo de recursos. Sumado a esto, en lo operativo siguen existiendo dificultades en acceso de medicamentos; cierre de servicios; no disponibilidad de camas, saturación en la atención y el riesgo financiero (insuficiencia UPC), que al final se traduce en obstáculos para la atención.

Así que, tener al día el correo no significa dar garantía al derecho a la salud, pues con Nueva EPS, entidades como el Hospital Internacional de Colombia y el Hospital Universitario Méderi han dejado de prestar servicios por falta de pagos. El problema no es un correo. El problema en Colombia es que tenemos mucha cáscara, pero poco huevo.

Mucha cáscara, por un robusto marco normativo del derecho a la salud con raíces desde la constitución de 1991. Pero el interior se queda sin clara, ni yema, pues, aunque lo que se lee en la norma parece muy prometedor, al final los usuarios nos enfrentamos a un sistema torpe (por su capacidad de respuesta) atravesado por una crisis financiera y donde la solución no vas allá de la intervención o quiebra de las EPS y el traslado de la población a otras aseguradoras con estrategias como la territorialización de las EPS.

Poco huevo en la capacidad del sistema. Pero ¡mucho huevo! en la garantía del derecho. Pues si hablamos de tutelas, los pacientes sienten que tener una no necesariamente significa el acceso a los servicios. Pareciera más bien que en este panorama de caos e incertidumbre, las tutelas en salud se normalizaron. Las EPS se acostumbraron a manejar el riesgo del desacato. No en vano el correo queda sin contestar.

Las tutelas nos han demostrado una y otra vez que este huevo ya está podrido, que este sistema de salud tiene que cambiar, que necesitamos una reforma, pero no ideológica, sino estructural. Mientras esto no ocurra, seguiremos en un cascaron donde el sistema de salud promete más de lo que financieramente puede cumplir y la crisis siempre seguirá estando, aunque la bandeja de entrada de los correos esté al día.